Patricia Ponce

Psicóloga

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Acerca de mi

Graduada en Psicología por la Universidad de Sevilla y colegiada (número AN08074) por el Colegio Oficial de Psicólogos. He completado mi formación en el área de psicología clínica con el Máster en Psicología Clínica infanto-juvenil y, posteriormente, con el Máster en Psicología Clínica y de la Salud en adultos.

Desde que terminé la carrera supe que mi pasión era la clínica, por lo que me lancé directamente a ello. Por tanto, estos años he centrado mi labor fundamentalmente en la terapia psicológica en centros privados, complementándolo con el

trabajo en guarderías y colegios, así como en alguna asociación.

Actualmente, tras mi formación y experiencia en diferentes clínicas, he orientado mi labor como psicóloga, por un lado, a la terapia infanto-juvenil, orientando a padres que en algún momento puedan sentirse desbordados por las situaciones que viven sus hijos/as, y, por otro lado, me he especializado en dificultades muy comunes dentro de la terapia individual para adultos, como es el ámbito de la ansiedad, depresión, problemas de autoestima, etc.

Primera consulta gratuita

Hablamos de lo que te preocupa. Tras establecerse una primera comunicación para concretar cita, tendremos una primera entrevista de toma de contacto, para que podamos hablar en persona del tema que te preocupa. Se explicará en qué va a consistir la terapia y concretaremos los objetivos comunes a conseguir. Esta primera entrevista (que tendrá una duración aproximada de una hora) es gratuita y sin ningún compromiso.

Confidencialidad terapéutica

Lugar seguro y de escucha. En este marco de trabajo es de vital importancia la relación terapéutica, que es una relación de respeto y de escucha, con una total confidencialidad de la información. De este modo, la consulta se convierte en un lugar seguro en donde tratar todo tipo de temas sin ser juzgado o cuestionado.

Potenciación de los propios recursos

El profesional funciona como guía que asiste a la persona en un momento en el que no es capaz de resolver las dificultades por sí misma, de tal forma que la mejoría es fruto de la cooperación y de la potenciación de los propios recursos con los que cuenta la persona.

Método de trabajo en la terapia

El modelo de trabajo que aplicamos en la clínica es focalizar nuestro esfuerzo en identificar esquemas de pensamiento que favorecen emociones negativas. Analizamos su relación con las estrategias que habitualmente la persona usa para modificar el malestar y proponemos opciones concretas para ayudar a mejorar. Para la consecución de objetivos, serán de vital importancia los ejercicios y tareas que acordaremos para realizar entre las sesiones.

Infantil

  • Problemas de conducta
  • Dificultades en el aprendizaje
  • Problemas de sueño
  • Trastornos de la eliminación (enuresis y encopresis)
  • Fomento de la autonomía
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Acoso escolar
  • Autoestima
  • Proceso de duelo
  • Déficit atencional
  • Habilidades sociales
  • Asesoramiento a familias

Adolescentes

  • Dificultades relacionales
  • Autoestima y falta de seguridad en sí mismo.
  • Bajo rendimiento académico.
  • Conflictos familiares.
  • Falta de asertividad.
  • Ansiedad y miedos
  • Falta de control de impulsos.
  • Habilidades sociales.

Adultos

  • Estrés y ansiedad
  • Trastornos del estado de ánimo (depresión)
  • Trastornos de la alimentación
  • Adicciones
  • Problemas de pareja (falta de comunicación, dificultades de convivencia, solución de conflictos, separaciones)
  • Control de impulsos
  • Problemas de autoestima
  • Habilidades sociales
  • Inseguridad y falta de confianza en uno mismo
  • Duelo

Adultos

Infantil / Adolescentes

Preguntas Frecuentes

¿Si voy al psicólogo es que estoy loco?

Esta es una idea errónea que poco a poco va desapareciendo de nuestra sociedad. Las dificultades que presentan la mayoría de las personas que acuden a terapia psicológica son situaciones cotidianas o conflictos de la vida diaria que les impiden estar bien. Tener ansiedad, miedo a determinadas situaciones, falta de seguridad en uno mismo, conflicto con la pareja, etc., son situaciones muy comunes a las que nos podemos enfrentar en algún momento de nuestra vida, y con una terapia psicológica podemos superarlas con éxito.

¿Cómo funciona la terapia?

La persona que acude a terapia es activa, es decir, es quien realiza el cambio, con ayuda de las herramientas que el terapeuta va ofreciéndole a lo largo de la terapia. Por tanto, el cumplimiento de los acuerdos terapéuticos es fundamental para un mayor éxito de la terapia.

¿Cuándo empezaré a notar algún cambio?

Los cambios experimentados durante la terapia dependen de cada persona (sus expectativas, recursos, motivación, compromiso y actitud hacia la terapia) y de las características de su problema (gravedad, intensidad, duración), por lo tanto las reacciones al proceso terapéutico van a ser distintas. En algunos casos se experimentan cambios ya desde el momento de la solicitud de ayuda psicológica y en otras ocasiones serán necesarias un mayor número de sesiones.

¿Cuánto duran las terapias?

Es difícil determinar la duración exacta de una intervención terapéutica, ya que esta depende de diversos aspectos: el tipo de problema, el tiempo de evolución, los objetivos que se quieran alcanzar y la implicación por parte de la persona para poner en práctica todos los aprendizajes que haga a lo largo de la terapia.

En cualquier caso, las terapias suelen tener una duración de unos cuantos meses (2-5 meses) con una frecuencia de una sesión semanal.

¿Cuál es la diferencia entre un psicólogo y un psiquiatra?

Un psiquiatra es un médico que ha realizado la especialidad en psiquiatría, por lo que aborda los problemas de salud mental desde una perspectiva fundamentalmente psicofarmacológica (recetando fármacos para tratar alteraciones químicas en el cerebro).

Por el contrario, el psicólogo es un profesional capacitado para prevenir e intervenir sobre los problemas relacionados con la salud mental, detectando, evaluando y tratando problemas de origen psicológico. Suele tratar a personas sin ningún trastorno mental, que están pasando por situaciones conflictivas, como podría ser tener ansiedad habitualmente, problemas de pareja o un gran malestar por el fallecimiento de un ser querido. Un psicólogo no está autorizado para prescribir tratamiento farmacológico.